
Por: Eduardo 
Ayer domingo me encontraba en una estación del metro esperando la llegada del siguiente convoy cuando sin darme cuenta de donde salió, a mi lado aparece una joven mujer, delgada y muy bien maquillada, de la mano lleva una niña de unos 3 años y un niño de unos 5 años y sin nada de pena y con mucha confianza se acerca directamente a mí, y digo que nada de pena pues lo primero que me dice es:
"¡Hay que pena!, usted se ve muy elegante"
Lo cual la verdad me tomó totalmente por sorpresa, pues sí llevaba una camisa que acababa de estrenar pero también traía puesto un pantalón de mezclilla que ya ni recuerdo cuando fue la última vez que lo lavaron y un par de zapatos de pena ajena, pero que no tiro por nada pues son muy cómodos, y sí tienen su buen kilometraje andado, los he usado por más de 4 años en varios viajes muy ajetreados, pero bueno el asunto es que según la muchacha esta yo andaba rebozando elegancia.
Pero mi sorpresa pronto se tornó en sospecha pues ella solo repetía "Hay que pena, no sé como decirle si está tan elegante"
, y obvio lo que le daba "pena" decir es que lo que quería era dinero, y pronto se le quitó la pena al comenzar a decirme que si la podía ayudar con algún dinero pues según ella padece leucemia, y así muy enferma que digamos la verdad no se veía y era obvio que eran puras mentiras nada de leucemia (y creo que no me veía muy elegante
), al ver que no iba a sacarme ningún dinero sin despedirse va "con mucha pena" hacia la sigueinte victima.